lunes, 3 de agosto de 2009

Técnicas en Terapia Familiar.


Fases del proceso terapéutico.

Podríamos delimitar el proceso terapéutico en 6 paso o fases que serían como sigue:

  1. La averiguación de la estructura en las primeras interacciones. La información esquemática que se puede recoger en un formulario de admisión o una conversación telefónica evoca la posibilidad de ciertas configuraciones familiares y ámbitos de problemas. Este esquema cognitivo tiene la virtud de ayudar al terapeuta a organizar su contacto inicial con la familia. Pero sólo en la formación del sistema terapéutico se puede reunir la información que apunte, aclare o refute la hipótesis inicial. Para verificar las conjeturas se necesita mucha información para definir la estructura y los problemas familiares. Desde un punto de vista sistémico, tiene escasa utilidad en estos casos el concepto de configuración familiar. El terapeuta no debe perder de vista el hecho de que en el proceso de recoger información está dentro del sistema que investiga. Además, la familia nunca es una entidad estática. Es útil enunciar la configuración familiar sobre la base de los datos iniciales, pero no es más que un primer paso. Casi en seguida es preciso que el terapeuta avance hasta entrar en la efectiva danza de la terapia.
  2. El terapeuta observará las interacciones para ver cuáles son las reglas que gobiernan al sistema. Aquí el terapeuta entra en la danza familiar, observando las interacciones del los miembros de la familia, advirtiendo las reglas y formas de gobierno a las que está sometida la organización de la familia.
  3. El terapeuta debe ver si estas reglas dan lugar a fronteras claras que permitan el desarrollo de las funciones. Al observar claramente las fronteras que delimitan el desarrollo de funciones, el terapeuta puede advertir cuales son las posibles disfunciones de la familia, como podrían ser las fusiones de los holones, convirtiéndose así en diadas o triadas que excluyen a otros miembros de la familia, o al contrario, puedes existir holones, por así llamarlos incompletos.
  4. Dependiendo de las características de las fronteras deberá evaluar si es una familia apegada o desapegada. En esta fase, el terapeuta determina, después de haber observado las fronteras que tiene la familia en cuestión, determina si la familia es apegada o no.
  5. Pensar si esa es la estructura que esta manteniendo el síntoma. El terapeuta, al determinar si es una familia apegada o no, verifica si las fronteras o los llamados holones están bien estructurados, y con esto observa si son la causa del síntoma.
  6. Si el terapeuta ve que sí, en verdad es la estructura la que está manteniendo el síntoma debe proceder a cambiarla o modificarla. Entonces hará uso de su criterios y las intervenciones necesarias según el caso.

La terapia sistémica centra su atención principalmente en cómo se organizan a partir de la interdependencia y las jerarquías. Esta focalización le permitirá al terapeuta formarse un mapa de la estructura de esta familia, para pensar el problema desde el mismo.

Tipo de familias: configuraciones estructuralmente definidas.

Existen tipos de familia con configuraciones estructurales definidas, que el terapeuta utiliza para darse una idea sobre la familia como un todo tras una inspección de ciertos aspectos básicos de su estructura. Las configuraciones más comunes son las siguientes.

  • Familia de Pas De Deux. La familia se compone de 2 personas solamente. En esta estructura los individuos contraen una recíproca dependencia casi simbiótica. Si es así el terapeuta planeará intervenciones para deslindar la frontera entre los componentes de la díada al mismo tiempo que cancelará las que mantienen a cada uno de estos individuos desvinculados de otras personas.
  • Familia de Tres Generaciones. Este tipo de familia que viven en íntima relación es por lo regular la configuración más típica en todo el mundo. Primero, el terapeuta debe guardar su tendencia a obrar una separación. En una familia compuesta de madre, abuela e hijo, la primera pregunta sería ¿quién se encarga de criar al hijo? Si las funciones parentales caen en la abuela, el terapeuta planeará algunas estrategias para reorganizar la configuración familiar (que la madre se responsabilice de su hijo), aquí el terapeuta utiliza las normas culturales para sustentar su objetivo. Otro ejemplo podría ser la organización jerárquica.
  • Familia con Soporte. Este tipo de familia ya no es tan común, cuando la familia es muy extensa, los hijos mayores reciben responsabilidades parentales, este ordenamiento funciona sin tropiezos mientras las responsabilidades del niño parental están definidas con claridad por los padres y no rebasan su capacidad, considerando su nivel de madurez. Cuando las responsabilidades son demasiadas, los niños parentales contraen síntomas. Los niños parentales quedan tomados entre dos fuegos, son excluídos del contexto de los hermanos y no aceptados genuinamente por el holón parental. Por lo cual en la terapia es eficaz emplear técnicas de fijación de fronteras.
  • Familia Acordeón. En este tipo de familia uno de los progenitores permanece alejado por lapsos prolongados (clásico en las familias de militares). Ya que cuando uno de los progenitores se ausenta, el otro asume funciones adicionales en el cuidado de los niños, ejecutivas y de guía, con lo cual otros miembros de la familia colaboran en esas funciones adicionales. La demanda de terapia de esta familia es cuando el progenitor periférico se convierte en permanente dentro de la organización familiar, con lo cual la configuración vieja estorba la elaboración de funciones nuevas para el progenitor ausente.
  • Las Familias Cambiantes. Esta familia se caracteriza por el cambio constante de domicilio. La familia queda aislada, los niños pierden a sus compañeros y todos estos deben ingresar a nuevos contextos y esto conllevar a desarrollar disfuncionalidad.
  • Familias Huéspedes. Un niño huésped es por definición miembro de una familia temporal. La familia se organiza como si el huésped no lo fuera, y al llegar la separación el niño puede producir síntomas, y tanto el terapeuta como la familia pueden suponer que estos síntomas son producto de sus experiencias previas al ingreso en esta familia.
  • Familias con Padrastros o Madrastras. Cuando se entra a ser un padre adoptivo, se pasa por un proceso de integración más o menos prolongado. Y tal vez el nuevo padre no se integre a la nueva familia con un compromiso pleno, o puede, por otra parte ser excluido, manteniendo una posición periférica.
  • Familias con un Fantasma. Familia que ha sufrido muerte o deserción puede tropezar con problemas para asignar las tareas del miembro faltante. A veces la familia se colocará en la postura de decir que, si la madre estuviera sabría qué hacer. Y apropiarse de las funciones de la madre se convierten en un acto de deslealtad a su memoria.
  • Familias descontroladas. En familias en que uno de sus miembros presenta síntomas en el área del control, el terapeuta supone la existencia de problemas en uno o varios entre determinados campos: la organización jerárquica de la familia, la puesta en práctica de las funciones ejecutivas dentro del subsistema parental y la proximidad entre los miembros de la familia. El tipo de problemas de control varía según el estadio de desarrollo de los miembros de la familia.
  • Familias psicosomáticas. Cuando la queja que motiva la demanda es un problema psicosomático de alguno de los miembros de la familia, la estructura de ésta incluye una excesiva insistencia en los cuidados tiernos. Entre las características de estas familias se descubre sobreprotección, fusión o unión excesiva entre los miembros de la familia; la incapacidad para resolver conflictos, enorme preocupación por mantener la paz o evitar los conflictos y una rigidez externa. Estas familias parecen enteramente normales, la familia típica. Esta familia se destaca por las relaciones de lealtad y de protección que en ella imperan. Uno de los problemas con que el terapeuta tropieza en estas familias es justamente su carácter agradable, sus miembros parecen ansiosos por responder y el terapeuta puede creer que cooperan con él.

Criterios y tipos de intervención.

En teoría, la familia y el terapeuta comienzan la terapia con las mismas metas, lo común es que la familia individualice a uno de sus miembros como productor del problema. La meta entonces es: librar de síntomas a quien es su portador en la familia, reducir el conflicto y la tensión para la familia como un todo y aprender nuevos modos de superar dificultades. Aquí entrar en coparticipación dos sistemas sociales para un propósito específico y por un plazo determinado. Al comienzo el terapeuta debe tomar cierta posición de liderazgo, deberá adaptarse, seducir, someterse, apoyar, dirigir y obedecer a fin de conducir (ayudado por su espontaneidad, su conocimiento y experiencia).

Las intervenciones entran al sistema con una idea de que los síntomas se mantienen por las estructuras disfuncionales, sus actos, conductas y comunicación verbal tienden en todo momento a la revocación de esa forma de relacionamiento tan especial, para así poder cambiar la estructura de ese sistema.

Los tipos de intervenciones aparecen como contenidos verbales utilizando la Intensidad, movimientos, por ejemplo el cambio de lugares o Coparticipación y Escenificación.

El terapeuta necesita hacer que la familia “oiga”, y esto exige que su mensaje supere el umbral de sordera de la familia. Puede ocurrir que los miembros de la familia oigan el mensaje del terapeuta, pero sin asimilarlo dentro de su esquema cognitivo como una información nueva.
Las familias difieren unas de otras en el grado en que exigen lealtad a la realidad familiar, y por fuerza la intensidad de mensajes del terapeuta habrá de variar según sea lo que cuestione. A veces, simples comunicaciones tienen la intensidad suficiente, mientras que otras situaciones requieren de crisis muy intensas.

Las intervenciones destinadas a intensificar mensajes varían según el grado de participación del terapeuta:

  • Repetición del mensaje. Es una técnica importante para el incremento de la intensidad, la repetición puede recaer tanto sobre el contenido como sobre la estructura. Y con esto, el terapeuta indica que el asunto puede ser importantísimo.
  • Repetición de interacciones isomórficas. Son mensajes que en la superficie parecen diversos, pero que son idénticos en un nivel más profundo. Y con esto, el terapeuta puede reunir suceso en apariencia desconectados, con lo cual se acrecienta la experiencia de los miembros de la familia tienen de la regla familiar constreñidora.
  • Modificación del tiempo. Es una de las técnicas que permite incrementar la intensidad, consiste en alentar el terapeuta a los miembros de la familia para que continúen interactuando después que las reglas del sistema han puesto luz amarilla o roja.
  • Cambio de la distancia. Esta técnica es no solo para la distancia física medibles, sino para distancias psicológicas menos visibles. El cambio de la distancia que se mantiene automáticamente puede producir un cambio en el grado de atención al mensaje terapéutico.
  • Resistencia a la presión de la familia. En ocasiones, “no hacer” puede producir intensidad en la terapia, sobre todo cuando el terapeuta no hace lo que el sistema familiar desea que haga.

Entonces, el terapeuta puede hacerse copartícipe de la familia desde diferentes posiciones de proximidad:

  • Posición de Cercanía. Es una posición de proximidad donde el terapeuta confirma los aspectos positivos de las personas, con lo cual, se convierte en fuente de autoestima para los miembros de la familia; al igual que detecta sectores de sufrimiento y que responderá a ellos con delicadeza. Aquí se observan los gestos, movimientos de los miembros de la familia que el terapeuta puede aprovechar para intervenir y confirmar “Cuando usted habla, él disiente, o guarda silencio” y con esto el terapeuta da a entender que ha recibido el mensaje y que desea trabajar con ellos sobre el problema. Cuando se trabaja con esta posición el terapeuta debe saber que su libertad de movimiento será restringida por su absorción en el sistema familiar.
  • Posición Intermedia. Aquí el terapeuta participa como un oyente neutral, asiste a la gente para que cuente lo que pasa, a esta coparticipación se le llama rastreo. Es un buen método para recopilar datos, pero no es tan neutral u objetivo como creen los que lo usan. Al estar escuchando la historia, es posible que la atención del terapeuta quede prisionera del contenido y desatender la comunicación de los miembros no participes, para lo cual debe oportunamente hacer coparticipe a los demás miembros sobre las cuestiones habladas en ese momento.
  • Posición Distante. El terapeuta en su condición de especialista, opera como verificador de la cosmovisión de la familia, acepta y apoya determinados valores y mitos familiares y evita o ignora deliberadamente otros. Con lo primero percibe la danza de la familia, para después introducir novedades para que la familia entre en interacciones no acostumbradas.

El terapeuta también hará uso de las escenificaciones, que son las técnicas donde el terapeuta pide a la familia danzar en su presencia, construye una secuencia interpersonal en la sesión, en que se ponen en escena interacciones disfuncionales entre los miembros de la familia. Al tiempo que la promueve, el terapeuta tiene la posibilidad de observar los modos verbales y no verbales en que los miembros de la familia emiten señales unos a otros y controlan la gama de las interacciones tolerables. Entonces puede intervenir en el proceso, ya sea para aumentar su intensidad, prolongar la duración o hacer participe a otro miembro de la familia, esto para obtener información tanto para el terapeuta como para la familia sobre el índole del problema y así buscar juntos las soluciones al problema.

Esta técnica ofrece otras ventajas otras ventajas terapéuticas:

  • Facilita la formación del sistema terapéuticos.
  • Se produce un cuestionamiento y la unidad de observación y de intervención se amplía.
  • En vez de escucharse unos a otros, esta danza ofrece un contexto para experimentar situaciones concretas.

La escenificación se puede considerar una danza en tres movimientos:

  1. Interacciones espontánea. El terapeuta observa las interacciones espontáneas de la familia y decide los campos disfuncionales que conviene iluminar.
  2. Provocar interacciones. El terapeuta organiza secuencias escénicas en que los miembros de la familia bailan su danza disfuncional en presencia de él.
  3. Interacciones alternativas. El terapeuta propone modalidades diferentes de interacción que puede proporcionar información predictiva e infundir esperanzas a la familia.

Bibliografía.

MINUCHIN, Salvador; FISHMAN, H. Charles (1992) “Técnicas de terapia familiar”, Edit. Paidós.

domingo, 19 de julio de 2009

XXX Jornadas Españolas de Terapia Familiar - I Congreso Ibérico de Terapia Familiar

Cambios Familiares: Nuevas Relaciones, Nuevas Jerarquías

Barcelona, 29, 30 y 31 de Octubre de 2.009


YA ESTÁ DISPONIBLE EL TRÍPTICO PARA PODER INSCRIBIRNOS


Fuente: Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar

jueves, 2 de julio de 2009

jueves, 18 de junio de 2009

I Jornada sobre relaciones familiares: descubriendo las capacidades de la familia. Cartagena.

Ver Tríptico
27 y 28 de Junio de 2009
Ponente; JUAN RODRIGUEZ ABELLAN.
Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia. Psicólogo Especialista en Psicología Clínica.Terapeuta familiar,docente-supervisor por la Federación Española de
Asociaciones de Terapia Familiar.

jueves, 11 de junio de 2009

PAREJAS DEL MISMO SEXO

Se ha escrito mucho sobre homosexualidad pero sobre parejas muy poco es lo que se conoce, porque dadas las actitudes sociales negativas y los estereotipos éstas se viven, por lo general, ocultamente y a menudo la impresión que queda es que gays y lesbianas no desean comprometerse, y si lo hacen son parejas poco duraderas e inestables. Percepción que está muy alejada de la realidad.

Hay algunos aspectos específicos en las relaciones del mismo sexo que no se dan en las de hombre- mujer. En el estudio de este tema nuestro objetivo es reflexionar sobre aquellos aspectos personales, relacionales y/o sociales que pueden influir específicamente en estas parejas, por tratarse de dos personas del mismo sexo y las implicaciones personales y sociales que ello tiene.

CARACTERÍSTICAS EN LAS RELACIONES DE PAREJA

En general todas ellas son bastante similares en el amor, el estilo de resolución de conflictos, los niveles de estabilidad, cohesión y satisfacción, y la valoración y factores predictivos de la calidad de la relación.
El tipo de pareja (del mismo sexo o no) no parece guardar relación con ninguna de las diferencias encontradas en estos estudios, excepto por el apoyo social recibido por parte de la familia, que es notablemente menor en parejas homosexuales.

Kurdek da varias razones que justifican un interés en el análisis de las parejas homosexuales, y que deben ser tenidos en cuenta de cada a la intervención:

1) La pareja se inicia y se desarrolla en ausencia de modelos de rol socialmente establecidos para la relación

Cómo se inician y desarrollan estas relaciones, qué implicaciones tiene estar en una relación, qué está permitido y qué no, o cuál es el rol que deben asumir cada uno de los miembros, son aspectos que no están definidos para las parejas de gays y lesbianas.

Esto abre todo un abanico de formas de entender la pareja, la convivencia, el amor y la fidelidad, que va a depender del estilo personal de cada uno de los miembros, de sus creencias de cómo deben ser y funcionar una relación y también del entorno o contexto en que cada pareja se encuentre.

La heterogeneidad es la característica más importante que destacamos al observar una enorme variedad de patrones y modelos de parejas homosexuales.

En cuanto a la dinámica encontramos:

Parejas que se estructuran, al menos en parte, en función de roles de género (masculino – femenino). Los roles socialmente establecidos para las parejas heterosexuales se usan como modelo para las relaciones del mismo sexo.
Parejas que siguen un patrón fundamentado en la función de las diferencias de edad entre sus miembros. La característica fundamental es como en toda relación asimétrica (adulto – joven), que las reglas, las iniciativas y el poder lo tiene uno de sus miembros, en este caso la persona de más edad.
El tercer modelo, el más característicos actualmente entre los más jóvenes, está basado en las relaciones entre pares y de amistad. Las relaciones se fundamentan en compartir y en el hecho de ser igualitarias en status, poder, y reparto de responsabilidades, y por lo general ambos suelen ser similares en edad y características socioculturales.

En cuanto a las normas sexuales, encontramos;

Parejas cerradas; la exclusividad es considerada un valor fundamental en la relación y la no exclusividad motivo de ruptura al ser percibida como una infidelidad y traición. A menudo estas parejas viven o desean vivir juntas, comparten sus recursos y hacen planes de cara al futuro. Son las consideradas más parecidas a los matrimonios heterosexuales tradicionales; pudiendo reproducir los clásicos roles de género o ser igualitarias o recíprocas.

Parejas abiertas; cada miembro de la pareja posee, con el consentimiento del otro, cierto grado de independencia para mantener contactos sexuales externos a la relación, sin que éstos sean considerados como infidelidades.
Es preciso la negociación en este sentido, puntualizando; si son esporádicos, continuados, con conocidos, con desconocidos, si después se habla de ello a la pareja o por el contario permanece en secreto… etc.
La no exclusividad sexual puede ser un tema de especial relevancia entre hombres. Parece que las no exclusivas han permanecido juntas más tiempo que las exclusivas.
Las relaciones abiertas entre mujeres son bastante infrecuentes y en caso de darse, son vividas de forma emocionalmente negativas.

2) Las relaciones de gays y lesbianas existen en un contexto de homofobia.

La homofobia es una importante causa de estrés en las relaciones homosexuales.

Tener pareja tiene notables implicaciones personales y sociales y la forma en que cada persona está viviendo su homosexualidad repercute enormemente en la relación.

El hecho de que para evitar el rechazo social muchas personas todavía hoy decidan no mostrar su homosexualidad lleva inevitablemente a que las relaciones de pareja se vivan ocultamente y en ciertos contextos muy concretos.
Esta situación puede traer consigo además de un importante malestar personal, posibles conflictos a veces insalvables en la pareja.

Las parejas homosexuales no son en ningún caso más propensas a problemas ni dificultades que las heterosexuales.

El desarrollo individual de aceptación de la propia homosexualidad

Cualquier persona para comprometerse en una relación de pareja es necesario que reconozca, asuma y admita sus sentimientos y deseos afectivo- sexuales. Parece obvio pero no está tan claro en todas las personas homosexuales y quizá de forma especial en el caso de las mujeres.

Como conocemos por diferentes estudios, desde que una persona descubre y toma conciencia de que es homosexual hasta que llega a aceptarlo, necesita un proceso en el que se pasa por distintas fases hasta llegar a vivir la homosexualidad como forma positiva.
Según los resultados de nuestra propia investigación se pasa por 5 fases;

1) SENSIBILIZACIÓN se empieza a reconocer que se siente “algo” que generalmente no se comprende. Son frecuentes las dudas, la confusión y los sentimientos negativos, tanto hacia sí mismo como hacia lo que se está sintiendo.

2) TOMA DE CONCIENCIA de deseos hacia el mismo sexo se asume la propia orientación sexual pero no se admite la definición de “homosexual”. Por lo general no se está en relación con otras personas homosexuales, ya que se percibe que no se tiene nada que ver con ellas. En muchos casos se tiene la expectativa e incluso se intenta que estos deseos y sentimientos cambien.

3) RECONOCIMIENTO Y AUTODEFINICIÓN COMO HOMOSEXUAL Necesidad de conocer y estar en contacto con otras personas homosexuales. Se mantiene una clara “doble vida” ocultación en el entorno próximo.

4) ACEPTACIÓN DE LA PROPIA HOMOSEXUALIDAD Se concede un significado muy positivo al hecho de ser homosexual. La persona se siente muy satisfecha con su orientación sexual, siendo la característica más importante de sí mismo. Ahora el ocultar la homosexualidad se vive con mucho malestar.

5) INTEGRACIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD COMO PARTE DE LA IDENTIDAD PERSONAL Y SOCIAL se concede a la homosexualidad un significado exclusivamente sexual, se la sitúa en el lugar que debe, no como la primera o una de las primeras características de sí mismo. Ya no interfiere y no mediatiza en las relaciones sociales.

Hasta que la persona al menos haya comenzado a aceptar que es homosexual (4ª fase) no se planteará ni admitirá tener una relación de pareja, ya que como afirma Paplau el tener pareja es el signo personal y social más claro de que se es homosexual.

Cuando se está en una relación de pareja que no es igualitaria en cuanto a la aceptación de la propia homosexualidad y al deseo de ocultarla, aparecen muchos problemas, llegando a hacer difícil que ésta se pueda mantener.

Resumen de un artículo de:

Sonia Soriano Rubio
Facultad de Educación
Universidad de Salamanca

lunes, 1 de junio de 2009

XXX JORNADAS ESPAÑOLAS DE TERAPIA FAMILIAR I CONGRESO IBÉRICO DE TERAPIA FAMILIAR

Cambios Familiares: Nuevas Relaciones, Nuevas Jerarquías

Barcelona, 29, 30 y 31 de Octubre de 2.009

El programa contará con tres conferencias referenciales, a cargo de Rodolfo de Bernart (Florencia), Valeria Ugazio (Milán) y Guy Ausloos (Montreal), los cuales realizarán también talleres relacionados con el tema del congreso. Habrá dos sesiones plenarias, moderadas respectivamente por la Sociedade Portuguesa de Terapia Familiar y por la Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar, que presentarán diálogos de actualidad sobre los puntos de vista existentes en el mundo sistémico de ambos países. Habrá también espacios para talleres, comunicaciones libres y posters.

Tampoco faltarán actos organizativos para los miembros de ambas sociedades ibéricas, así como estimulantes actividades sociales.

La sede del congreso serán los locales de Caixa Forum y del Hotel Fira, a escasos 5 minutos de distancia, en la zona de Montjuic, en Barcelona.

Los derechos de inscripción serán 180 euros para el público en general, y 140 para los miembros de las dos sociedades ibéricas y los estudiantes de terapia familiar. Después del 10 de septiembre ascenderán a 220 y 180 euros respectivamente.

En breve se distribuirán los programas y se comunicarán los datos prácticos para inscribirse y para reservar alojamiento.

http://www.featf.org/documentos/congreso_iberico_de_terapia_familiar.pdf

martes, 21 de abril de 2009

FAMILIA Y ADOPCIÓN Extracto Seminario de Pedro Bardají

La familia adoptiva es una forma de familia que tiene rasgos específicos y necesita ser entendida de acuerdo a algunas claves que le son propias.

Es importante atender a esas diferencias pero en su justa medida, ya que en exceso, pueden ser tan peligrosas como el no considerarlas.


EL MENOR

® Llega con una historia previa y unos orígenes diferentes;

§ la aceptación y valoración que hagan de

® sus orígenes

® herencia genética

® características personales del menor

® Suele traer consigo una identificación con la idea negativa de sí mismosoy malo” y carencias y traumas que se manifiestan a través de conductas disruptivas, que los adoptantes deben de identificar correctamente para su adecuada atención.

LOS ADOPTANTES

® A los adoptantes en comparación con los biológicos, se les exige un plus de madurez, de fortaleza y de preparación para poder manejarse con los momentos difíciles.

® Crear y consolidar el vínculo de pertenencia mutua “somos una familia” e incorporarlo como uno más en las tareas de la casa y en las rutinas de la familia.

® Favorecer la integración del menor en el ámbito escolar.

® La vinculación familiar y el progreso escolar son los pilares básicos sobre los que se asienta la estabilidad del menor.

® Otros aspectos a tener en cuenta con los padres adoptantes son;

§ La historia de pérdidas previas y la motivación para adoptar; la historia personal del adoptante está siempre presente, de un modo más o menos consciente, en la relación que mantiene con el menor.

§ La diferencia de ser padres adoptivos como diferencia positiva que les iguala a los demás padres.

§ Los adoptantes tienen que renunciar al hijo ideal deseado y al padre/madre ideal que esperaban ser, para entregarse y adaptarse a la realidad del hijo que tienen y de los padres que ellos son.

LA COMUNICACIÓN CON EL MENOR

® Los adoptantes deben gestionar la comunicación con el menor en lo referente a;

§ Su condición de adoptado; entendiendo la adopción como una diferencia positiva que le iguala a los demás niños. “Todos somos adoptados”

§ Los motivos del desamparo y de la adopción.

§ Su pasado, su origen.

§ La presencia de problemas de salud heredados.

LA LLEGADA DEL HIJO A CASA

® 1º Fase de Luna de Miel; en la que el menor se encuentra encantador, trata de seducir a los padres para que se queden con él. Pero una vez que llega a casa y empieza a adquirir confianza, el comportamiento cambia.

® El peso de las carencias, traumas y experiencias previas de abandono se manifiesta en un comportamiento que desconcierta a los progenitores:

§ Puede presentar síntomas de un Síndrome de separación al experimentar el desarraigo de su ambiente de origen (familia biológica, centro de menores…) y la desvinculación de alguna persona de apego.

§ Aquí todo es desconocido y lo desconocido da miedo, todo lo que les rodea es extraño, las personas, los lugares, las costumbres, la comida y, si es de otro país, también el idioma. Los síntomas que puede manifestar son;

· Negarse a comer

· Trastornos del sueño

· Rechazo temporal al padre /madre adoptivo

® Desconfianza; miedo a vincularse de nuevo por temor a sufrir otro rechazo y abandono

§ Esto le lleva a mostrarse frío y a poner a prueba la solidez de la relación que le ofrecen.

§ A veces llegan a manifestar repulsión a toda relación interpersonal de proximidad

® Necesidad de ser querido y protegido

§ Le lleva a ser complaciente y seductor para que le quieran, para saciar su necesidad

§ Le lleva a mostrarse excesivamente afectivo, buscando el contacto físico sin tener en cuenta los límites y convenciones sociales.

® Identificación con la idea negativa de sí mismo “soy malo, solo a lo malo se le rechaza y abandona”. Esta identificación genera sentimientos de inferioridad y rabia.

§ Exteriormente à mal comportamiento (egosintónico), que le permite sacar la rabia contenida y confirmar que tiene que ser rechazado y abandonado.

Se podría juntar con otros “marginales” y desadaptados como él.

§ Interiormente à a tratarse del mismo modo que le han enseñado a tratarle.

® Conductas de compromiso muy contradictorias;

§ Satisfacer sus necesidades de sentirse querido y protegido

§ Neutralizar su miedo a vincularse y ser de nuevo rechazado

§ Cumplir con la idea de que es malo y de que lo tienen que abandonar

OBJETIVOS CON EL MENOR Y LA FAMILIA

® Cambiar la definición negativa de sí mismo del hijo

® Nueva narrativa de la historia personal del hijo

® Generar un vínculo seguro

® Distinguir padres biológicos y adoptivos; romper mito de dos familias

® Dramatización para defenderse de los que le llaman “adoptado”: “TODOS SOMOS ADOPTADOS”

® Rejerarquizar a los padres

® Renuncia de los padres al hijo ideal y a los padres ideales

® Abordaje de las motivaciones de cada padre en la adopción

® Compromiso sin reservas de vínculo + control

® Ayudarle en la adaptación a la escuela

® Normalizar conducta con ciclo evolutivo

® Vinculación a la familia (fecha celebración, libro de familia, incorporación a las rutinas)